inocuo

Mi Camino

Una aventura tan larga ha de tener de todo. Buenos y malos momentos, alegrías y penas. Personalmente divido mi viaje en tres partes. Roncesvalles - Burgos, donde sufrí hasta el punto de querer volver a casa; Burgos - O Cebreiro, la mejor parte del Camino; y O Cebreiro - Santiago de Compostela, donde la magia del camino desaparece.

1. Roncesvalles - Burgos

Para mí fueron las etapas más duras. Psicológica y físicamente. Los dos primeros días bastante bien, pero a partir del tercero las ampollas y las rozaduras hicieron acto de presencia. Cuando mi dedo se infectó realmente lo pasé mal. El punto álgido del sufrimiento fue en la etapa de Logroño - Nájera. Andar solo bajo un sol abrasador, quedarte sin agua, que el único agua que encontrara fuera de un pozo de regadío y que además estuviera a 40º no era nada comparado con el dolor que sentía en los pies. Cada paso me hacía pensar si valía la pena sufrir de esta manera. Si el viaje me compensaba el esfuerzo. Ese día tardé nueve horas en recorrer 29 Km (que con los rodeos que nos hicieron dar por los viñedos serían unos cuantos más). Alguien tenía que haberme hecho una foto al llegar al albergue. Andé un día más y los tres siguientes hice reposo. En burgos cambiaron las cosas…

2. Burgos - O Cebreiro

En Burgos empecé mi propio camino. Algunos compañeros de viaje volvieron a casa porque no tenían más días de vacaciones. Otros se adelantaron al hacer la etapa más larga. Y también empezó el distanciamiento (físico) entre Ana y yo. Ese día andé con los que se convertirían en las personas por las que lloraría en mi despedida en Santiago. Desde entonces sólo me separé de ellos saliendo de León, ya que tomamos rutas diferentes. Una despedida breve y alegre porque sabía que en dos días volvería a estar con ellos.

En esta fase del viaje todo eran alegrías. Cantábamos (os aseguro que canto fatal), reíamos, bebíamos… incluso me permitía correr en algunos descensos como en el de la cruz de hierro. Ahora si que disfrutaba del camino. Las largas horas de camino eran mucho más enriquecedoras y llevaderas. Ya no tenía que andar sin abrir boca al estar concentrado en el dolor para poder andar. Simplemente disfrutaba del paisaje, de las gentes y de mis compañeros.

3. O Cebreiro - Santiago de Compostela

O Cebreiro es un lugar precioso, tiene unas vistas increíbles (la foto es de allí). Pero aquí cambiaron mucho las cosas. A medida que te acercas a Santiago, la magia del camino, la hermandad entre los peregrinos se diluye. Muchísima gente anda sólo los últimos 100 Km por lo que este último tramo se convierte en una autopista de “peregrinos”. Lo pongo entre comillas porque muchos de ellos viajan con coche de apoyo, lo que significa que no cargan con sus mochilas, otros ni si quiera andan y exiben sus camisones de seda junto a sus zapatos de tacón en los albergues (una manera de hacer turismo barato), no te devuelven el saludo cuando los adelantas, o no respetan a los demás en los albergues. Se podía diferenciar perfectamente quién había empezado antes de Ponferrada y quién no. Por estas cosas y la mala gestión de los albergues, junto a las pocas plazas ofertadas para tal gentío, Galicia se convirtió en la peor parte del camino. Suerte que mis compañeros seguían ahí. He de decir que me llevé una grata sorpresa respecto a los gallegos. Muy amables y hospitalarios.

La llegada a Santiago fue muy emotiva. Admirar la catedral desde la plaza significaba que había conseguido mi meta, pero que era también el final de mi aventura, la vuelta a la realidad y la despedida de mis compañeros. Se juntaba un sentimiento de alegría con otro de melancolía.

4. El fin: Finisterre

Ya sin mis compañeros y con la única compañía de Ana y Rafa, nos dirigimos al fin de la tierra. Fue un día para asimilar que se había acabado todo y que había que salir de la burbuja en la que habíamos vivido (aún no he salido completamente de ella).

Al día siguiente cruzamos la península de Oeste a Este. Finisterre - Barcelona en un solo día. El tramo entre Santiago y Logroño fue muy especial para mí. Viajábamos por la carretera que tantas veces habíamos cruzado e incluso andado. Recordaba pequeños momentos del camino como en el que le puse una florecilla sin que se diera cuenta en la mochila, el momentazo de los pasteles artesanos, cenar el riquísimo Langus que nos preparó Judit, la salida de Burgos, celebrar el cumpleaños de Nicole con cava en Belorado (mi primera etapa de descanso), el día que conocí a Marçal (horrible Nájera) y un sinfín de buenas experiencias.

:: Existen gran cantidad de momentos especiales en estos 33 días de peregrinación (sí aroa, lo sé). Sé que tengo mucho más que contar, pero permitirme que por ahora me lo reserve para mí.

# Recomendación: Si alguien está pensando en hacer el Camino, que empiece desde el principio. Empaparos del ambiente que se respira al principio, no tiene nada que ver con el que hay en Galicia.

Continua leyendo el diario de un pregrino…

Escuchando James Blunt - High recommended by the stubborn Welsh girl ;)

blah blah blah

  1. ¿Sorpresa? Jajajaja ¿Qué creías? ¿Que los gallegos nos comíamos a la gente? También estamos romanizados ¿eh? XD
    Es verdad que la última parte del camino está muy saturada…
    Me has dejado con las ganas… A ver cuando me quede en paro porque sino tantos días… :S

  2. olga

    Acabé mi camino el 12 de agosto. Empecé el día 1 en León. Unos días antes, de casualidad encontré tu blog y de vez en cuando te leía. Te leo y me emociono pq está visto q para todos es una experiencia inolvidable.

  3. C

    hola uewon!! que tal la morriña?? oye, a ver si te pillo en el msn y parlem una estoneta ok?? ummm, eso, a lo que iba… bonita cronica del camino!! Pero que tengas claro que te voy a hacer la competencia a contar mil cosas a mi regreso!!

    AHHH!! hoy he subido a la cordillera de los andes!!! MARAVILLOSA!! No puedo decir mas, quien la quiera ver los paisajes mas bonitos del planeta que pille un avion y viaje 16 horas (que no es nada)!!!

    BESICOS

  4. Que envidia me das!!!! cuentalo todo, pero YAAAAAAAAAAAAA!!!!!!

  5. yuyu

    ale alee.. sigue contando ke tas perdio.. yo toy malita! :( y perdiendome las fiestas! besos

  6. He seguido con atención toda esta aventura que has vivido y que yo, por causas que no vienen al caso, no creo que viva nunca. Siento cierta envidia sana (si es que la envidia puede serlo) y me alegro porque estes sano y salvo. Un saludo.

  7. Xan

    Hola guapísimo! Llegué ayer de mis vacaciones y ya me he puesto al día con tu blog. Tenías razón, me enamoré de Estocolmo y si pasas allí un año vendré de visita. Me gustó tanto que si te quedas a vivir allí, me caso contigo. :P

    Hasta pronto. Un beso.

  8. El mundo se ha aliado contra mí! Cada vez veo más 33 en sitios donde no tendrían nada que estar (como una pintada anoche: “En català 33″ en una farmacia de Sants. O en las cucharas del McDonald’s… Y vas tu, y te vas 33 días, siejque… :P

    Me alegro de que estés por aquí. Un besazo.

    PS: dices que han habido alegrías y penas… Si las alegrías son más, ya tienes mucho ganado. Y ahora, pa’lante, como los de Alicante. Mua!

  9. Hola querido amigo:
    Este es un saludo cordial desde muy lejos, pero con la intención de retomar el camino algo olvidado.
    Veo que lo pasaste muy bien en Santiago de compostela. Yo por mi parte puedo decirte que tambien lo pasé muy, pero muy, bien en Santiago de Chile.
    Que increible cómo la amistad puede ir creciendo y creciendo con el tiempo… y jamás deteriorarse!
    Un abrazo muy fuerte.
    LA CHILENA

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