Estos últimos años sólo veía desde mi ventana el verde de las hojas de los árboles o sus ramas desnudas. Desde que me mudé, me cuesta acostumbrarme a tener un edificio justo delante. Si no tengo el toldo bajado (no me gustan las cortinas), se me puede ver perfectamente desde enfrente (o eso creo yo). Pero bueno, al que no le guste, que no mire!
Tengo que reconocer que me gusta eso de espiar al resto. ¿A quién no? Todos tenemos un poco de voyeur. De momento, tengo fichados a unos cuantos vecinos de la calle Bori i Fontestà: la hija que juega a escondidas con su Nintendo DS haciendo ver que estudia, el ejecutivo adicto al móvil, la ama de casa que siempre desayuna sola los sábados, los dos que siempre andan a todas horas delante del ordenador (son de los míos) y los del patio de abajo, que mejor me callo porque son familia de los dueños del edificio.
» A ver si la cosa se va animando y creo un blog inspirado en 13 Rue del Percebe.


