Mi primer viaje a Asia ha sido también mi primer viaje en solitario cien por cien. Fui un poco inconsciente y reservé los billetes sin pensar en lo que me esperaba. Quería visitar a una amiga que vive en Beijing (Pekín) pero no estaba dispuesto a pagar más de 500€ de avión para estar sólo una semana recorriendo un país tan alejado y enorme. Así que tras asegurarme de en qué fechas estaría ella en el país, amplié en 3 semanas más mi estancia. Fueron 3 semanas por mi cuenta y otra más (aprox.) en compañía de mi anfitriona y otras amigas españolas.

Mi primer error fue no planificar en absoluto mi viaje. Dependía totalmente de cuándo me concederían el permiso para entrar en el Tibet y, por lo tanto, no podía trazar un recorrido por China que me fuera acercando al oeste. Al final opté por derrochar dinero pagando billetes de avión para que me cuadraran los tiempos. Por fotos, reportajes y comentarios de amigos quise visitar cuatro zonas del país alejadas entre sí: Beijing, la capital, donde me encontraría con mi amiga; Shanghai; los maravillos paisajes kársticos cercanos a Yangshuo; y el espectacular Tibet. Mi segundo error, no haber estudiado mínimamente la cultura china. Aunque yendo sin ningún tipo de conocimiento sobre el país pude sorprenderme en mayor medida de los contrastes entre nuestra cultura occidental y la milenaria cultura china.

El itinerario final fue el siguiente: Beijing – Yangshuo – Dazhai – Shanghai – Lhasa – Shigatse – Campo Base del Everest – Shigatse – Namtso – Lhasa – Beijing – Xi’an – Datong – Pingyao – Beijing. Mucha vuelta, pero tuvo que ser así para poder cuadrar los tiempos con mi visita al Tíbet y el encuentro con mis amigas.

Ahora que han pasado 5 meses desde mi vuelta, creo que puedo hacer una serie de recomendaciones para aquellos viajeros que deseen recorrer China por su cuenta.


Desconfía de todo aquél que se acerque a ti expresándose en inglés sin motivo aparente. En las grandes ciudades (Beijing y Shanghai) existen mafias cuyo sustento es el timo al turista. Nunca sentí inseguridad, que me pudieran robar o agredir, pero sí que me quisiesen estafar contínuamente. Es como si fueras una gran hucha repleta de dinero al que todo el mundo quiere sacarle partido. En cuanto ven a un occidental solitario recorriendo las zonas más turísticas se lanzan al acecho. Son muy amigables y te invitarán a tomar té, enseñarte la ciudad y todo lo que se les ocurra para que piques. Cierra directamente la conversación diciéndoles “pu yao, pu yao” y sigue andando (os lo he escrito tal cual se pronuncia y significa no me interesa). Suelen ir en grupos de 2 o 3 personas y se hacen pasar por turistas chinos. Incluso hubo una pareja en Shanghai que me pidió que les hiciera unas fotos y tras una breve charla, vino el ofrecimiento del famoso té. No bajéis la guardia. Suerte que fui con la lección aprendida.

Intenta aprender algunas palabras básicas para comunicarte con ellos. No son muchos los que hablan inglés y aún menos en zonas rurales. Además, les encanta oír a un occidental tratando de hablar en chino. Les alegrarás el día y tu experiencia será más enriquecedora. También recomiendo que se conozcan los signos que representan los números del 1 al 10 en chino con la mano. Muy útil si no tienen una calculadora a mano donde mostrarte el precio.

Regatea, regatea y regatea. Los primeros días pensarás que no es mucho dinero el que te piden y, al no estar acostumbrado a regatear, accederás gustosamente a pagar ese precio. En la mayor parte de China existe un precio para el extranjero y otro para los chinos. No te darás cuenta en un primer momento porque los precios no están marcados, pero así es. Pagando entre un cuarto y un tercio del precio de salida (normalmente) estarás pagando un precio justo. Aún así, ellos estarán ganando mucho más que si se lo vendiesen a una persona local.

Viajar en tren ha sido una de las mejores experiencias de mi viaje. Llegué a estar cuarenta y ocho horas en el tren que parte de Lhasa y llega a Beijing al tercer día. Fueron 4.064 Km de increíbles paisajes y anécdotas. Así que os recomiendo que siempre que podáis, viajéis en tren. Es mucho más barato y conocerás la gran generosidad de los chinos. Si puedes evitarlo, no viajes en primera clase. Normalmente sólo la eligen los extranjeros o algunos chinos que, por mi experiencia, no son muy comunicativos. Si eres un valiente, atrévete a ir en butacas. El único inconveniente es que deberás comprar los billetes lo antes posible. Existe un gran mercado de reventa de billetes. También debes de conocer que existen plazos en la venta de pasajes. No recuerdo si salían a la venta dos semanas antes de la salida del tren, pero cuenta que no podrás comprar con mucha antelación según que billetes (por esto también elegí el avión para grandes distancias).

Piérdele el miedo a la gente. Compórtate libremente e interactúa con ellos. Son muy abiertos.

China y Tíbet

### Actualizaré esta entrada con más recomendaciones si se me ocurre algo más. Próximamente intentaré hacer una pequeña guía de los sitios que visité. Pero si estás interesado en viajar al Tibet y no puedes esperar, ponte en contacto conmigo. Puedo ayudarte a organizar el viaje sin problemas. Sigo en contacto con mi guía y la agencia que contraté.

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